La displasia de codo es el término general empleado para denominar a un conjunto de enfermedades o lesiones hereditarias (poligénicas) que pueden presentarse de forma aislada o conjunta:

                                  No unión del proceso ancóneo (UAP). 
                                  Proceso coronoides fragmentado del cúbito (FCP). 
                                  Osteocondritis disecante del cóndilo interno del húmero (OCD). 
                                  Incongruencia de la articulación del codo (INC).

A los factores genéticos que determinan el grado de severidad hay que añadir otros exógenos como el sobrepeso, el nivel de ejercicio, un aporte excesivo de calcio y vitamina D en la dieta, etc. Por eso es tan difícil prever a que edad pueden aparecer los primeros signos clínicos: cojera y caminar rígido del miembro afectado. Cuando la displasia es bilateral es difícil determinar cual es el miembro más afectado.

El tratamiento suele ser médico (mediante analgésicos y condroprotectores) y, en algunos casos, quirúrgico (eliminando la zona de cartílago afectada).
En la actualidad no hay ningún test de ADN que permita determinar la presencia de la enfermedad. Por eso es tan importante un control radiográfico del mayor número posible de perros. Únicamente así se pueden programar cruces que disminuyan la incidencia de la displasia de codo.

Para diagnosticar el proceso es necesario un examen ortopédico de la articulación manipulando y valorando la misma. Los Rayos X y el TAC (escaner) sobre todo, junto con la artroscopia, son los medios de diagnostico de elección. Es importante el diagnostico precoz, incluso antes de que aparezcan cambios radiográficos, para evitar en lo posible que se produzca un daño importante del cartilago articular.

El hecho de que el daño producido afecte principalmente al compartimento medial de la articulación del codo, es lo que ha llevado al desarrollo de una tecnica quirurgica importada de la medicina humana, llamada SHO (Slidying Humeral Osteotomy), que consiste en desviar las fuerzas de apoyo hacia el compartimento lateral, disminuyendo el dolor articular y mejorando la calidad de vida de nuestra mascota.

Para ello se realiza una osteotomia del humero y se coloca una protesis. Desde el pasado verano, el CPVR es pionero en la aplicación de esta tecnica en España. Los resultados obtenidos son muy superiores a los obtenidos con tecnicas convencionales.
Se puede realizar en perros de cualquier edad, aunque tiene mejor resultado en menores de 5 años y en los que todavía no se ha producido un daño extenso del cartilago articular, y podemos actuar sobre uno ó sobre los dos codos, pues la enfermedad suele afectar a las dos extremidades, aunque una suele ser la mas afectada y la que por tanto manifiesta la cojera mas evidente.

La recuperación se produce en el plazo de 8 a 12 semanas.

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